Santo Domingo. La historia de Santo Domingo comenzó hace más de cinco siglos, cuando Bartolomé Colón, hermano de Cristóbal Colón y quien ejercía como adelantado de la isla La Española, estableció un nuevo asentamiento en la margen oriental del río Ozama, dando origen a la ciudad que con el tiempo se convertiría en la primera sede del poder colonial español en América.
La fundación de la ciudad estuvo vinculada al proceso de expansión europea en el continente americano y a la búsqueda de un lugar estratégico que permitiera consolidar la presencia española en la isla. Tras las dificultades enfrentadas por el asentamiento de La Isabela, creado en el norte de La Española en 1493, los colonizadores dirigieron su atención hacia la zona sur, donde encontraron mejores condiciones geográficas y comerciales.
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En ese contexto, Bartolomé Colón estableció el poblado conocido inicialmente como Nueva Isabela, aprovechando la ubicación privilegiada del río Ozama como vía de comunicación y defensa, además de la cercanía con zonas donde se habían identificado riquezas minerales. Posteriormente, el asentamiento adoptó el nombre de Santo Domingo de Guzmán.
La ciudad pasó a desempeñar un papel fundamental en la colonización del Nuevo Mundo, al convertirse en punto de partida para nuevas expediciones, centro administrativo y sede de importantes instituciones coloniales españolas. Su ubicación permitió que se transformara en el principal núcleo político, económico y religioso de la región durante los primeros años de la presencia europea en América.
Con el paso del tiempo, Santo Domingo conservó importantes edificaciones y espacios históricos que reflejan su pasado colonial. Su Ciudad Colonial fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Mundial en 1990, debido a su valor histórico y arquitectónico.
La fecha exacta de fundación ha sido motivo de debate entre historiadores, con referencias que sitúan el acontecimiento entre el 4 y el 5 de agosto de 1496, aunque la versión del 5 de agosto es una de las más difundidas tradicionalmente.
Más de 500 años después, Santo Domingo continúa siendo una ciudad símbolo del encuentro de culturas, escenario de acontecimientos decisivos de la historia americana y una de las urbes con mayor legado histórico del continente.







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