Santo Domingo Norte.– La visita de la alcaldesa de Santo Domingo Norte, Betty Gerónimo, a las zonas afectadas por las inundaciones en el sector Cachiman, en Sabana Perdida, ha generado cuestionamientos entre ciudadanos que esperan respuestas concretas ante los daños provocados por el desbordamiento del río Ozama.
Durante el recorrido, la funcionaria estuvo acompañada de representantes de la Alcaldía, organismos de asistencia y miembros de la comunidad, con quienes observó las condiciones de las viviendas afectadas por la entrada de agua y lodo.
En las imágenes del recorrido se observan calles anegadas, canales con agua estancada y acumulación de desechos, así como viviendas con marcas de agua en las paredes, colchones mojados y otros enseres afectados por las inundaciones.
La situación ha reavivado las inquietudes de ciudadanos que cuestionan la frecuencia con la que las autoridades acuden a estas comunidades y el seguimiento que reciben los problemas que enfrentan sus residentes, especialmente después de episodios de lluvias intensas.
Entre los reclamos figura la percepción de que las visitas oficiales no siempre se traducen en soluciones duraderas. Algunos ciudadanos consideran necesario que las autoridades mantengan una presencia continua en los sectores vulnerables, no solo cuando ocurren inundaciones, sino también durante la ejecución y supervisión de las medidas anunciadas para prevenir nuevos daños.
Durante el recorrido, un representante de la Alcaldía informó que más de 340 viviendas habían resultado afectadas por el desbordamiento del río, en el área comprendida desde La Barquita hasta el río Yuca.
Asimismo, explicó que las autoridades se encontraban realizando levantamientos para identificar las necesidades de las familias perjudicadas. En una de las zonas visitadas, indicó que se evaluaban alrededor de 25 viviendas afectadas.
Por su parte, un representante de la Dirección de Asistencia Social y Alimentación Comunitaria explicó que la asistencia contemplaba la entrega de alimentos cocidos a las familias que no podían cocinar debido a las inundaciones, seguida de la distribución de raciones de alimentos crudos y la sustitución de enseres domésticos perdidos, conforme a las necesidades identificadas.
Durante la visita, una residente mostró los daños ocasionados en su vivienda y explicó cómo el agua penetró en el inmueble, afectando sus pertenencias. Las imágenes también evidenciaron las dificultades que enfrentan las familias para recuperar sus hogares luego de la retirada de las aguas.
Aunque las autoridades anunciaron acciones de asistencia y la búsqueda de soluciones para la comunidad, los cuestionamientos ciudadanos apuntan a la necesidad de conocer cuáles medidas se ejecutarán, en qué plazo y cómo se garantizará su continuidad.
La preocupación se centra en que las inundaciones representan un problema recurrente para los residentes de las zonas próximas al río, quienes quedan expuestos a la pérdida de bienes, daños en sus viviendas y dificultades para retomar sus actividades cotidianas.










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